lunes, 21 de septiembre de 2009

Calzoncillos y capitalismo


Entonces la marca de ropa interior masculina usada por la mayoría de los hombres decide achicar considerablemente y sin previo aviso el tamaño de sus talles de slips para reducir costos (lo que es la crisis). Como la mayoría de los hombres no compra su ropa interior, ya que de eso por lo general se ocupan sus madres, esposas o hijas (vaya uno a saber por qué), y ellas compran por número de talle, el cambio pasa desapercibido hasta que por la calle Florida no se puede caminar por la larga hilera de gordos pelados de bigote (y otros sin) que caminan lentamente, como constipados luego de comerse un asado completo. Claro que se quejan con sus mujeres y ellas van con modelos anteriores a las casas de ropa interior, y les compran uno o dos talles más pagando la diferencia, con tal de que ellos estén más cómodos.

La crisis, como todo, pasa. Y al cambiar el director de la fábrica, el nuevo (Romualdo Ramírez, tradicionalista, colecciona estampillas) decide volver al sistema de talles anterior sin tampoco avisar a nadie fuera de la empresa. Lo que esperablemente genera un aumento desmedido de rayas del culo visibles en plomeros que se agachan a arreglar cañerías de cocina, instaladores de cable y otras profesiones que se desarrollan con las rodillas dobladas. Muchos de los gordos antes apesadumbrados descubren un nuevo nivel de comodidad, y en algunas provincias particularmente calurosas aumenta el uso de Empecid. Y así funciona el mundo capitalista.

8 comentarios:

Luciano dijo...

Estaba muy serio esto. Ahora está mucho mejor.

Hernán dijo...

Salio en Ambito Financiero, terrible.

Luciano dijo...

Esa página del diario brilla en la oscuridad.

jon dijo...

como las estrellitas esas que los chicos pegaban en sus paredes y que no los dejaban dormir

PD: mete tu blog en facebook cirrosis

Luciano dijo...

Está en Facebook (Blogcast, NetworkedBlogs y no se qué), y pongo los posts como links. No me gusta que se importen solos como notas.

Lipe dijo...

GROSO!!!!

Doctor seisdedos dijo...

El título del post es digno de Roland Barthes.

Muy cierto que los calzoncillos son comprados siempre por las mujeres más cercanas al hombre que lo usa.

Alguna vez tuve que aprender que eso de cambiar el modelo del producto a cada rato se llamaba Toyotismo (en honor a la fábrica ponja). Que lejos está el modelo de Henry Ford: "Usted puede elegir el color que quiera, siempre que sea negro."

Saludos...

Lukas dijo...

jaaj barcelonezco ;)